96

8 noviembre 2008 at 7:12 am (Cuentos, Relatos)

Sufro una noche más de insomio. Ese insomino doloroso, con motivo, que después de todo lo que has sufrido, de todo lo que has vivido es lo que más te daña. Lo demás pasa, la chica se va con otro y con ella tu locura, pero el insomnio se queda. Así que intentas prolongar el momento de meterte en la cama. Las dos mejor que la una y las cuatro mejor que las tres. Pero hay momentos en los que te puede el agotamiento y te tapas con las mantas, aunque sabes que no conseguirás dormir.

Por eso cojo un libro e intento olvidarme de todo lo que me impide descansar.

Un niño recuerda a su abuela. La quiere, se divierte con ella, juegan juntos, se ríen. Es todo precioso, pero muy aburrido. Y justo en el momento en el que me doy cuenta del coñazo que tengo entre las manos, se me ocurre comprobar las hojas que llevo leídas. Noventa y seis.

96.

Me recorre un escalofrío. Me deshago de las mantas y no aguanto mucho, porque me congelo. Me vuelvo a tapar y siento como el calor, que comienza por las puntas de mis pies, me va invadiendo poco a poco. Y me descubro de nuevo intentando no desesperar.

Página noventa y seis. Menudo número. El antagonista de su primo hermano. Es una cifra solitaria, o algo peor que eso, un número enfrentado consigo mismo.

Lejos del erotismo del sesenta y nueve, el noventa y seis se muestra apagado, triste, anormal. A pesar de la redondez de sus símbolos, es algo puntiagudo y casi ofensivo. Una espalda contra otra ignorándose, o peor aun, sabiendo que están condenados a pasar el resto de la eternidad sintiéndose ajenos, alejados el uno del otro. El nueve necesita al seis, y el seis al nueve. Ambos saben que sin el otro dejarían de ser lo que son, pero juntos demuestran el patetismo del ser y no ser al mismo tiempo. Unidos no son agradables, pero separados no existirían.

Son amantes conflictivos, irrespetuosos, odiosos. Pero amantes. Y el momento en que ambos piensan simultáneamente que podrían mirarse a la cara, merece la pena. A pesar de que son conscientes de que jamás verán del otro nada más que la espalda, o la lejanía autoimpuesta por inevitable.

Y muchas son las veces que necesitan un abrazo el uno del otro. Y muchas son también las veces que se convencen mutuamente de que eso sería perjudicial para ambos, ya que dejarían de ser lo que son. Aunque odian serlo. Aunque les encantaría cambiarlo y convertirse en el sesenta y nueve al que tanto envidian.

Es casi imposible conseguirlo, pero de algo están seguros: no lo añorarían tanto si no lo hubieran probado alguna vez. Por eso, desde aquí, y sin saber mucho de números, se puede asegurar sin miedo a equivocarse, que el número noventa y seis, algún día fue algo parecido al sesenta y nueve y ¿por qué no? Puede volver a serlo. Sólo es necesario que el seis y el nueve -no importa quien pruebe primero- intenten darle la vuelta a todo para que sus caras vuelvan a estar lo más cerca posible.

Puede parecer una historia de números, pero lo único que está claro, es que esto dista mucho de ser algo exacto.

Anuncios

2 comentarios

  1. Hérincë said,

    Y muchas s0n las veCes…

    ·96·

  2. Gaitanowski said,

    ¡Queridísimo Hasiro!
    Llevas una racha muy buena y muy creativa últimamente ¡madre mía! ¡Para cuando el libro, eh! ¡Te debes a tu público!

    No dejes nunca de escribir, aunque como alguna vez hablamos en Ronaldo Cebón (el Café Gijón de nuestros tiempos) “esto va por rachas” 🙂

    Seguro que el número 96 huele a lejía y a naftalina, y nunca va de botellón porque “he quedado con mi novia y sus amigas” 😀

    ¡Eres de los grandes, y encima, lo sabes! 😀

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: