Volar o no volar

22 agosto 2008 at 11:26 pm (Cuentos, Relatos)

¿Cómo te sientes mujer, al estar ya en unos brazos distintos, tan ajenos, tan poco familiares? Al pasar de los míos a los de otro sin tener siquiera tiempo para descansar. ¿Cómo te sientes al embadurnarte de su olor sin tan siquiera esperar a desprenderte del mío?

Te sientes bien, por supuesto.

Te sientes bien porque no piensas en que no sólo mi olor se fue contigo, sino también la mente, el corazón y la vida. Te da igual. No te importa. No piensas, sólo tratas de sentir y de olvidar. Mientras yo recuerdo y siento como siempre, o incluso más.

Te sientes bien porque has volado de una rama a otra fijándote sólo en lo que encuentras frente a ti. Concentrándote en aterrizar con delicadeza, en empezar bien tu aventura en una nueva copa. Pero aun no te has parado, no te has girado a observar el árbol que te cobijó hasta ayer mismo. El árbol del que comiste frutos que jamás volverán a nacer, que prefirieron caer en tierra yerma antes de que otros que no fueran tú los saborearan, porque eran sólo tuyos. El árbol del que te alimentaste en momentos de hambre, de sed o incluso de lágrimas. La sombra bajo la que te refugiaste para curar tus heridas y que ya no te sirve, aunque tenga las mismas ramas, las mismas hojas y proyecte la misma figura. El árbol que habría arrancado sus raíces y las hubiera introducido en una nueva tierra, desconocida y extraña, sólo con que le hubieras pedido que lo hiciera. El árbol que nunca se había sentido tan anclado al suelo como hoy, porque nunca antes deseó tanto volar, quizá detrás de ti. Y no te has dado nunca cuenta de todo esto, hasta tal punto llega tu injusticia

El árbol al que despreciaste sin ninguna explicación, sólo porque viste uno quizá más alto, más fuerte y más verde. En él harás tu nido, incubarás tus huevos y cuidarás a tus polluelos. O no, porque quizá antes de todo esto descubras uno aun más alto y más fuerte. Y más verde.

Vuela libre. Siempre habrá sombra para ti.

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1 comentario

  1. Jorge López said,

    Por supuesto, es consuelo del tonto pensar que de todas formas esas uñas ya estaban dañando sus brazos.

    Saludos!

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