La canción

9 agosto 2008 at 9:20 pm (Cuentos, Relatos)

-…siempre es la misma función…

Me descubrí mirando la radio y asintiendo, sin tan siquiera darme cuenta de que la canción no me recordaba a ella, porque no necesito recordarla. La tengo en mi mente cada segundo, como desde hace más de un año. ¿Cómo voy a olvidarla ahora? Cuesta. Y mucho.

Los ciclos no dejan de repetirse, una y otra vez. Sólo los matices distinguen unos de otros y esta vez el matiz es tan grande que se ha convertido directamente en una definición. El mismo teatro, el mismo actor protagonista que es a la vez espectador. Sólo cambia la actriz y eso es precisamente lo doloroso, que esta vez era la idónea para ganar el Óscar. Y al final lo más probable es que todo el mundo se olvide de la película en un santiamén. Todos menos yo, y eso también duele bastante.

Y menuda película. De las que hace llorar cuando termina, porque te das cuenta de que dos horas no son suficientes para mostrar todo lo que hay dentro, ni todo lo que hay detrás, ni todo lo que podría haber después. Ni dos horas, ni dos años, ni dos vidas. Y yo sigo pensando que la película ni siquiera acabó, se quemó en uno de sus primeros fotogramas y la encargada del cine, o de la magia, está cansada o desilusionada o vete tú a saber qué y no tiene ganas de arreglarla y ver como termina. Y lo peor de todo es que a la encargada no se le puede protestar. Quizá se puede pedir la hoja de reclamaciones o descargar la tensión o la tristeza en un diario. Pero como todos sabemos, esas hojas y esos diarios al final se pierden o se olvidan y acaban por no servir para nada.

Se acabó la vida de película y comienza la de las pesadillas sin dormir. Se acabaron las mariposas en el estómago, que se convierten en larvas unidas en fila india, formando una cuerda que se anuda una y otra vez y no te deja respirar. Se acabó la vida y comenzaron los recuerdos, que ya no son vida. Se acabó el futuro y empezó el pasado a repetirse de nuevo, como los ciclos. La misma función de siempre.

La radio seguía ahí, en algún lugar, sonando de fondo exactamente igual que ella. La cama caliente y los mosquitos alrededor de la lámpara de tres bombillas no mejoraban precisamente las cosas.

-…y perder la razón…

Ya la doy por perdida, se fue con ella.

Apago la radio.

Al fin hace efecto la pastilla.

Me voy quedando dormido, un sueño irreal.

Mañana será otro día y quizá despierte y la pesadilla termine. O quizá siga siendo cada vez peor. O quizá nada de esto pasó nunca y el rollo sigue dando vueltas en el proyector, repitiendo una y otra vez un año de película.

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3 comentarios

  1. Jorge López said,

    Leí este relato y el anterior, muy buenos. Estaré atento a nuevas publicaciones!

  2. plasplasplas said,

    realmente bonito!!

  3. Hérincë said,

    0jalá fuésem0s akt0res para ke t0d0 fuera much0 más fácil, per0 est0 ha sid0 muy real…

    y realmente sí, ha sid0 un añ0 de pelíkula =)

    PD.: sigue sin gustarme =P

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