Un, dos, TRES…

29 Abril 2007 at 2:32 am (Artículos, Así... de todo un poco)

Si veis la serie Friends con asiduidad, recordaréis aquel episodio en el que Ross y Rachel deciden de mutuo acuerdo que pueden elegir cinco famosos cada uno, con los que podrían acostarse en caso de que surgiera la oportunidad.

Seguro que muchos de vosotros, tengáis o no pareja, lo hayáis comunicado o no, tenéis -al menos en vuestras cabezas- una lista similar de famosos a los que no dudaríais ni un segundo en dárselo todo, todito, TODO.

Os propongo que deis rienda suelta a vuestros más lascivos deseos y os dejéis llevar por la lujuria para contar aquí con que TRES (si, sólo tres, lo siento) famosos o famosas os lo montaríais sin pensarlo dos veces. Y para acotar un poco más el campo -que es demasiado amplio-, tendréis que elegir un famoso o famosa de cada uno de los siguientes ámbitos: televisión, cine y música.

Por supuesto yo os desvelaré mis gustos más íntimos, aunque es bastante posible que muchos de vosotros ya los conozcáis e incluso los compartáis. Estas podrían ser algunas de mis posibles futuras novias:

La música

No me queda más remedio que elegirla a ella. Y no sólo por su físico exuberante o el armónico contoneo de sus redondeadas caderas. La atracción que ejerce sobre mí esta colombiana tiene una bonita historia detrás. Resumiendo, os diré que un aburrido día hará un año y medio aproximadamente, estaba zapeando como de costumbre, cuando me topé 119172.jpg con el mítico “Loco de la colina” en la uno. El ínclito Jesús Quintero estaba entrevistando a su manera a una chica que no me sonaba de nada, pero me pareció tan guapa que no cambié de canal y seguí viéndola contestar preguntas de todo tipo, que Quintero le soltaba sin pudor y sin previo aviso. Así ella habló de política, de sus estudios, de su música, de la música de otros, de sus padres, de su infancia… Mientras más hablaba, más me gustaba su deje latinoamericano, pero más nervioso me ponía por no conocer su identidad. Sólo sabía que era cantante. Hasta que apareció su nombre, Shakira. Ni me lo imaginaba, pero en ese momento todo cuadró, ella se puso a cantar a capella y yo me fui a la cama.

Si no la hubiera visto en ese programa posiblemente no sería la elegida y hubiera hablado aquí de otra como… no sé… Cristina Pato, la gaitera del pelo verde.

La televisión

Patricia Conde. Ahora la podéis ver casi todos los días en “Sé lo que hicisteis…” de La Sexta. Muchos pensaréis que estoy foto-patricia-conde.jpg loco, otros directamente querréis crucificarme tras flagelación por elegir a Patricia y no a su compañera, Pilar Rubio, pero ¿qué queréis? Soy un ser fiel y enamoradizo. Desde que Patricia sustituyó a Inma del Moral en “El informal”, su gracejo y desparpajo me atraparon… y hasta hoy. Además, me encanta su nuevo programa diario, su papel de niña buena y su pedazo de sonrisa kilométrica. Una chica así le alegraría la vida a cualquiera, pero para ligársela hay que echarle un par de pelotas (de tenis).

En mi defensa, tengo que decir que Pilar Rubio sería la segunda candidata ¡ánimo Pilar, que puedes seguir escalando posiciones! (ya sabes como contactar conmigo, por si quieres hacerme un poco la pelota y estar en lo más alto del pódium).

El cine

Por último, el maravilloso -y plagado de futuras posibles novias- mundo del cine. Entre tanta candidata me ha sido muy difícil decidirme, pero creo que lo he conseguido. Su nombre: Jessica Alba.sin-city-jessica-alba.jpg

Dos son los motivos que me han hecho decantarme por ella. El primero: el sensual baile en blanco y negro con el que nos deleitó en “Sin City”. El segundo e infinitamente más importante: porque está muy buena (pinchad en la foto y lo comprobaréis con mayor detalle).

Con ella sólo sería sexo -al menos al principio-, pero merecería la pena dejar de lado el romanticismo por unas cuantas noches (unas novecientas mil serían suficientes).

Bueno, ya conocéis a tres de mis posibles novias (cuatro si contamos a Pilar Rubio, un saludo desde aquí). Ahora sólo falta que me contéis vosotros quién os hace tilín.

Permalink 15 comentarios

Escritores…

29 Abril 2007 at 1:25 am (Cuentos, Relatos)

- Pues no sabía que escribieras.

- Pues lo hago desde hace mucho.

- Yo también, desde los quince.

- No está mal, yo desde los diez.

- ¿Y sólo escribes en este blog?

- Sólo.

- ¿Nunca te han publicado en papel?

- Jamás.

- A mi si, muchas veces. ¿Has ganado algún premio literario?

- No, creo que no. Pero tú si ¿verdad?

- Si ¿cómo lo sabes?

- Intuición.

- Muy listo.

- Lo sé.

- ¿Y por qué no publicas nada en papel?

- Nadie me lo ha ofrecido.

- Pues será porque tienes que currártelo un poco. Muévete, busca, contacta con editores.

- Creo que no.

- No van a ir a buscarte a casa.

- Si sucediera eso me asustaría bastante.

- Con esa actitud tan pasota no llegarás a ningún sitio.

- Bueno, ahora mismo estoy en el mismo sitio que tú…

- Yo si publico.

- No me importa.

- ¿No te han dicho nunca que eres insoportable?

- No me importa.

- ¡Aggg! ¡Que te den, imbécil!

En cuanto me giré dejé escapar una sonrisilla victoriosa y bastante cabrona. Soy insoportable.

SOMOS insoportables.

Escritores…

Permalink 5 comentarios

La lombriz

29 Abril 2007 at 1:12 am (Cuentos, Relatos)

Me llamo Alfonso y tengo cuatro años. Pero no soy tonto. Sé muy bien lo que me gusta: el chocolate, el tobogán y los perros. También sé lo que no me gusta: bañarme, ir a misa y la verdura.

También me gusta llevarme a la boca cualquier cosa que encuentre, pero casi nunca me dejan. Por suerte, algunas veces puedo engañar a Mamá. Comienzo a sospechar que no lo sabe todo y que a veces incluso se despista. Cuando juego en el cajón de arena, ella se sienta en un banco y a veces no me mira. No me gusta que no me preste toda su atención, pero estoy empezando a cogerle el gustillo. Cuando está hablando con otras señoras puedo hacer cosas que nunca me permitiría.

Por ejemplo, jamás me dejaría comerme esta lombriz. Voy a aprovechar ahora que no me mira.

- ¿Me vas a comer?

- Si.

- Pero si soy fea y viscosa.

- No sé lo que significa “viscosa”.

- Pero sabes lo que es un dolor de estómago ¿verdad? Es lo que tendrás mañana si me comes.

- No me lo creo, además… Mamá no me deja hablar con desconocidos.

Esa lombriz estaba empezando a molestarme de verdad, así que sin pensármelo, me la metí en la boca y comencé a masticar. No me agradó demasiado el sabor, pero me encantó como rechinaban los granos de arena húmeda entre mis dientes. Tuve que sacarme un par de colillas de la boca, pero por lo demás fue una experiencia agradable. Y Mamá no se enteró de nada. Aunque al día siguiente tuvo que llevarme al médico.

La lombriz tenía razón. No volveré a engañar a Mamá, ni a comerme una lombriz.

Al menos hasta que cumpla los cinco.

Permalink 4 comentarios

El hombre del tejado

23 Abril 2007 at 8:06 pm (Cuentos, Relatos)

- Mira, un hombre subido al tejado, ahí enfrente.

- Pero ¿qué haces mirando por la ventana? Sigue viendo la película anda, que está muy interesante.

- Vale.

¿Interesante? Era un auténtico bodrio. Un pastelazo de esos sólo te tragas para complacer a alguien. Dejé de prestarle atención al argumento cuando el tipo guapo le dio su primer beso a una rubia que hacía de fea televisiva, pero que aun así estaba bastante buena.

Seguí mirando al tío del tejado con el rabillo del ojo. Ella estaba tan metida en la historia de amoríos, infidelidades y gestos ultrarrománticos que no se dio cuenta de que yo seguía con la vista centrada en cualquier cosa, menos en el televisor.

- ¡Ay, que bonito! -suspiró de repente y sin previo aviso.

- Si… precioso- le contesté. Sonreí. No me había enterado de nada pero cuando volví a mirar al televisor el tipo guapo y la rubia-fea-pero-guapa ya esperaban frente a un altar. Ese suspiro me sobresaltó un poco y me di cuenta de que mi corazón latía más rápido que de costumbre cuando ella separó su cara de mi pecho, me miró y empezó a hablarme.

- Se nota que te está gustando ¿no es emocionante?

- Mucho…- creo que soné bastante convincente.

Volví a mirar de reojo al hombre de las alturas. Parecía estar tratando de cambiar unas tejas y vestía un mono azul que había perdido su color original, posiblemente por culpa del sol.

Una escena de sexo en la tele. Al fin algo interesante en la pantalla…

- Buah, ya están follando, que rollo. Voy a pasarlo.

- Espera mujer, si entre que buscas el mando y no ya han acabado- y acerté, la escena no duró ni diez segundos. Vuelta al aburrimiento.

Y el hombre del tejado seguía trabajando rodeado de herramientas de todo tipo, demasiadas herramientas creo yo. De algunas no sabía su nombre, otras no las había visto en la vida. Se agachaba y cogía una, la usaba y la dejaba de nuevo. Cogía otra, la miraba y la cambiaba por una igual pero de menor tamaño. Era lento pero seguro. Y aun así me entretenía más que la película.

De repente vi como el pobre hombre pisaba una teja suelta mientras dejaba un martillo, resbalaba y caía desde lo más alto de un edificio de cuatro plantas. Me levanté asustado, ahora si que me latía el corazón. Me dirigí al teléfono bajo la mirada sorprendida y aun así acusadora de mi novia, que no entendía nada.

Avisé a la ambulancia rápidamente y después se lo expliqué todo. Salimos al balcón a ver si conseguíamos ver algo. El hombre estaba tendido en el suelo, con el mono lleno de sangre. Pero se movía.

- Menos mal, parece que no se ha matado- dije aliviado.

- Eso parece.

- Gracias a Dios.

Llegó la ambulancia y se lo llevaron consciente. Volvimos a entrar para seguir con la película después del susto, pero ahora ella en vez de apoyar su cabeza en mi pecho se sentó en el otro extremo del sofá, cuidándose mucho de no tocarme.

- ¿Te pasa algo cariño?

- No.

- ¿De verdad?

- No, no me pasa nada, pero ya veo el caso que le estabas haciendo a la película. Si no te gustaba podías haberlo dicho.

Apagó el DVD y se metió en el baño. Puso el pestillo.

Yo no sabía como sentirme. Quizá le hubiera salvado la vida a un pobre trabajador, pero ahora mi chica sabía que las películas románticas, cursis y empalagosas me aburren.

Por la noche me dijo que no le había sentado mal, pero desde ese día nuestra relación no volvió a ser lo mismo.

Permalink 8 comentarios